No te vayas todavía no te vayas por favor… (edición 2016)



Ya lo dice la canción, algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Y efectivamente, con la marcha de Mowli, se nos ha ido nuestro ángel de la guarda particular aquí en India. Ayer por la noche disfrutamos de la cena de despedida en Mysore, la que se podría denominar como la última cena, ya que es la última en la que pudimos contar con la presencia de este hombre sin igual. Un hombre discreto, sencillo, que siempre está en un segundo plano, pero sin el cual nuestra estancia, sin duda, no hubiera sido igual. Un hombre de esos que no deja indiferente a nadie. Un hombre de esos a los que cuesta decir adiós.

Tras la despedida, hoy partíamos con el albor de la mañana, y puntuales como el “afternoon tea” británico destino a Anantapur. Bien, pues ha sido dejar a Mowli y comenzar nuestro particular paseo por el desierto, y digo bien desierto, porque hoy el calor pegaba como se suponía que iba a pegar. Al poco tiempo de salir, el autobús decía basta, y el conductor se bajaba del autobús para empezar a dar martillazos en el motor. Algo sin duda iba mal, pero el personal descansaba tranquilo. El conductor volvía a su puesto y nuestro viaje hacia Anantapur continuaba según lo previsto. Primera parada para desayunar. Todos dormidos. Todo correcto. Seguimos.

Y los kilómetros fueron cayendo, a velocidad india, y con el ya mítico “que apaguen el aire acondicionado”, “que enciendan el aire acondicionado”. Todo iba fetén… hasta que llegamos a la frontera entre los estados de Karnataka (de donde veníamos) y Andra Pradesh (hacia donde nos dirigíamos). Y es que con la administración hemos topado. El conductor del autobús tenía el documento que acreditaba que teníamos permiso para poder cruzar la aduana, pero… se trataba de un documento escaneado, y la burocracia exigía el original. “This is India”. Las horas iban, las horas venían y nosotros seguíamos atrapados. Sonaba el teléfono, no pasaba nada. Llamábamos a la gente de la National School of Business, no podían hacer nada. La información que nos daba el conductor era confusa, además de en hindi. Los alumnos comenzaban a perder la paciencia, el hambre se tornaba en ira, el calor empezaba a hacer mella, las galletas se terminaban, el sudor recorría nuestra espalda. Una jornada épica en la que nos hemos acordado de lo importante que es contar con personas de confianza. Mowli, cuánto te debemos. Dos horas más tarde, y tras muchas llamadas de teléfono, finalmente conseguíamos que nos dieran permiso, tras la mediación de la dirección de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Hoy hemos conocido una nueva cara de este gran país. Otra cosa de las que aprender.

A eso de las 17.00 de la tarde llegábamos a Anantapur. El autobús rompía a aplaudir. El coche de la FVF nos esperaba para llevarnos a las instalaciones de la Fundación. Y si hasta ese momento el día había estado lleno de piedras en el zapato, desde que hemos puesto el pie en la FVF todo ha sido de nuevo un camino de rosas y de sorpresas. Al bajar del autobús, no nos podíamos creer que la mismísima Ana Ferrer, hubiera salido a nuestro encuentro. Algo a tener muy en cuenta. No nos lo podíamos creer. Media docena de personas indias nos esperaban con los brazos abiertos, hablando un castellano que ya lo quisieran para sí muchos nativos, y diciéndonos que teníamos la comida lista. ¡Pero si teníamos que haber llegado a las 13.30 y son las 17.00!!! Tortilla de patatas, espinacas y coliflor con bexamel. No hace falt decir mucho  más. No se oía ni media palabra. Todos comíamos. Todos callábamos. Acabábamos de llegar pero lo que estábamos viviendo no nos estaba dejando indiferentes a ninguno.

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Tras comer, comenzaba la visita a la FVF. La Fundación Vicente Ferrer es una ONG de desarrollo comprometida con el proceso de transformación de una de las zonas más pobres y necesitadas de la India, de los estados de Andhra Pradesh y Telangana y de las comunidades más vulnerables y en riesgo de exclusión, incluidos los dálit, los grupos tribales y castas desfavorecidas. La Fundación es una organización humanista fundamentada en la filosofía de la acción, y cuya actividad comienza hace 47 años precisamente aquí. Con su forma de pensar y actuar, Vicente Ferrer fue capaz de transmitir su compromiso para erradicar las desigualdades y movilizar las conciencias, a la vez que involucraba a las personas en su propio cambio. Su forma de entender el desarrollo ha dado lugar a un modelo ejemplar en el marco de la cooperación.

Vicente Ferrer (Barcelona, 1920 – Anantapur, 2009), es una de esas personas que marcan una época y cuyo legado perdura en el tiempo. Como él mismo dijo, es una de esas personas, que aunque con su muerte nos dijeran adiós, permanecen. Entre los múltiples reconocimientos recibidos por Vicente Ferrer y por su obra merece destacar el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998, la Gran Cruz del Mérito Civil otorgada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España en 2009, o la candidatura al Premio Nobel de la Paz en 2010. El legado de Vicente Ferrer consiste en demostrar que ser personas solidarias es trabajar por el bien común. La solidaridad no solo se basa en el trabajo directo con las comunidades en riesgo de exclusión, sino que radica en gran parte en la sensibilización de la sociedad, para que este cambio sea significativo. “Soy testigo directo de que es posible cambiar este mundo”. Y para eso hemos venido hasta aquí.

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Tras la visita a las instalaciones de la FVF y el correspondiente registro de cada uno de los alumnos, nos hemos reunido con Anna Ferrer para que nos explique la misión de la fundación. Anna Ferrer (Essex, 1947), es junto a Vicente Ferrer, la impulsora del programa de desarrollo que ha conseguido sacar de la pobreza extrema a más de dos millones y medio de personas en la India rural. Actualmente Anna Ferrer es la presidenta de la FVF. La misma que ha dejado sus obligaciones para recibirnos nada más pisar Anantapur. Esperemos que los alumnos sean conscientes de la altura de la persona con la que han podido conversar hoy.

Anna nos ha contado que la misión de la FVF es trabajar a nivel de la tierra, su vocación es la de ser prácticos. ACTUAR. CON MAYÚSCULAS. Cada palabra que pronunciaba hacía que se erizara el vello. Era imposible no tomar notas. Pero era imposible dejar de mirarla. Era imposible no emocionarse. Vocación y determinación. No hay nada imposible. Y si ellos han podido, nosotros también podemos. Y DEBEMOS.

Actualmente hay aproximadamente 2400 personas que están trabajando para la FVF, no sólo en Anantapur, sino a lo largo de todo el mundo. Este espacio del que escribimos en Anantapur es donde reside Anna y muchos de los voluntarios que cada año se aproximan aquí para colaborar en alguna de las secciones de la organización. Aproximadamente, aquí se encuentran unos 100 de los trabajadores de la fundación. Sin embargo, la FDF está distribuida por todo el estado de Andra Pradesh. Y a su vez, está distribuida por todo el mundo. Hace unos meses abrieron su sede en EEUU, y ahora mismo tienen en proyecto abrir una nueva sede en Alemania. Es increíble ver que una persona india esté hablando alemán para conseguir posicionarse en un nuevo “mercado”. Sin embargo, la noción de mercado aquí dista mucho de la que conocimos ayer en la visita a Infosys. En ambos casos estamos frente a dos gigantes cuya actividad tiene impacto sobre la vida de miles de personas. La forma en la que medimos el impacto, no obstante, en cada uno de los casos es radicalmente disimilar. El lector elegirá aquella que más cerca se sitúe de sus convicciones. Y de sus emociones. Porque la vida es para crecer, para actuar, y para sentir.

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Comparar a Infosys con la FVF es como querer comparar a Miguel Induráin (quien por cierto, cumple hoy años) con Carolina Marín (quien tiene muchas followers entre nuestras estudiantes). Sin embargo, tienen en común mucho más de lo que parece. Y la esencia de ambas organizaciones está precisamente ahí, en su organización. Y es que la organización es la base de todo. Como ya hemos comentado, la FVF está dividida en 6 sectores: educación, sanidad, mujeres, hábitat, personas con discapacidad y ecología. En cada pueblo en el que se sitúa la FVF se pretende alcanzar una misión relacionada con alguno de estos 6 sectores. A su vez, en cada sector se trabaja el liderazgo de las personas, para que sean independientes.

Así consiguen llegar a más de 3000 pueblos. Así han conseguido sacar de la pobreza a más de 160.000 familias. En su exposición, Anna ha mencionado una de las últimas iniciativas que han creado para conseguir financiación para sus obras. La hucha de colores. El objetivo de esta campaña radica en dar una hucha (de colores) a cada una de las familias a las que han ayudado, de forma que a lo largo de todo un año, vayan introduciendo en ella aquello que hayan podido ahorrar. Todas estas huchas se rompen a la vez, en un único acto, cada 9 de Abril, día del nacimiento de Vicente Ferrer. En la última ocasión en la que se rompieron estas 160.000 huchas se consiguieron 600.000 euros de ahorro. Esto implica que cada familia es capaz de ahorrar aproximadamente 4 euros al año (30 céntimos al mes). Algo de lo que aprender. Una buena organización y una buena relación con los pueblos puede hacer que el clásico “granito a granito se consigue hacer un desierto” sea realidad, y hoy, la hemos podido ver con nuestros propios ojos.

Sobre la relación con los pueblos también merece hacer un inciso. Anna, respondiendo a un alumno, comentaba cómo cuando decidieron implantarse en Anantapur, tuvieron infinidad de problemas con las instituciones indias, que querían expulsarlos del país. Por el contrario, tenían a la gente a favor de sus iniciativas. Ahora, son adorados por ambos. Paradojas de la vida, en las que las personas van muy por delante de las instituciones. Una historia que lamentablemente nos resulta familiar.

Otra de las alumnas se animaba a preguntar aquello que probablemente todos nos cuestionábamos. ¿Y cómo se consigue mantener la motivación cuando tienes todo en contra, a lo largo de 50 años? Anna se sonreía, y volvía a repetir lo que ya nos había dicho. Todo esto se basa en la idea de un líder, una persona que tenía una visión, que creía en ella, pero que sobre todo fue capaz de compartir su idea y formar un equipo que diera continuidad al proyecto aunque él no estuviera. Una persona que explicitó y facilitó su transición, para que al fallecer, todo siguiera funcionando como si él jamás hubiera estado. Los líderes no son sólo aquellos que quieren ser líderes para sí mismos, sino aquellos que quieren compartir su liderazgo. Pero amigo, hay personas a las que nunca queremos decir adiós, y la presentación y respuestas de Anna denotaban su amor hacia ese hombre, y sus ojos no eran capaces de esconder el dolor que se siente cuando alguien a quien amas se ha ido.

Otro de los alumnos preguntaba acerca de la forma en la que la FVF consigue realizar sus campañas de marketing. Tal vez por aquello de que la profesora de marketing de la Deusto Business School en Donostia es la que ha llevado el peso de la organización de esta viaje y tal. Habrá que consultar las notas del susodicho en marketing 😉 Una vez más la respuesta era sencilla, pero escondiendo tras de sí la inherente complejidad que aparentemente tienen aquellas cosas que funtzionan, como el danacol. ¿El mejor marketing? Tener 2000 visitantes al año, porque todos y cada uno de ellos son embajadores de la obra de la fundación. ¿Y por qué la gente vuelve? Porque a los humanos, lo que nos mueve es afrontar retos, y cuando mayor sea el reto, mayor es nuestra capacidad de implicación. Si a eso le sumas que la FVF es una organización independiente, tienes la pócima secreta para el trabajo con valores. Para la acción con convicción. Esperemos que nuestros alumnos sean conscientes de la responsabilidad que ahora tienen sobre sus espaldas. Confiamos en ellos.

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Una de las sorpresas del día ha sido cuando de entre los asistentes a la charla con Anna ha aparecido un chico con un marcado acento vasco. Se trataba de Xabier Uribe-Etxebarria, CEO y fundador de Sherpa y Anboto. Xabier Uribe-Etxebarria, ingeniero de organización industrial y electrónica industrial por la Universidad de Deusto (Bilbao), fundó la empresa Sherpa, el asistente personal para el móvil que ya ha conseguido más de un millón de usuarios en todo el mundo compitiendo directamente con los desarrollados por Google y Apple. Se trata de una aplicación móvil, de descarga gratuita, que actúa como un asistente personal predictivo. Xabier lleva varios años colaborando con la FVF y los alumnos se han quedado ojipláticos al ver que efectivamente hay gente comprometida con su trabajo, que quiere crecer, que quiere tener éxito, pero que quiere dejar huella. Algo de esto hablábamos ayer al salir de la visita a Infosys. Más munición para la reflexión.

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La charla con Anna tenía que llegar a su fin. El calor y el cansancio no dejan indiferentes a nadie, aunque ni las cortinas quisieran moverse para no perderse una palabra de las que se estaban compartiendo en esa aula. Con este post, un tanto largo, lo admitimos, damos por cerrado el Intercultural Immersion Programme 2016.

Mañana por la tarde ya partimos hacia el aeropuerto, por lo que no nos va a ser posible compartir con todos nuestros lectores las experiencias de este último día. Lo tendrán que hacer vuestros nietos, hijos y/o amigos de manera personal. Han sido diez días de los que nos llevamos un profundo aprendizaje. Un aprendizaje de esos que se quedan en la mochila para mucho tiempo, pero cuya esencia está escondida en nuestro interior. Es de esos aprendizajes de los que te acuerdas 10 años más tarde, de esos que valoras con el tiempo, de esos que no eres consciente de haber tenido el orgullo y la suerte de haber podido vivir en primera persona hasta que ya es demasiado tarde, tal y como dice la canción.

La India esconde verdaderas maravillas, pero también encierra en su seno auténticas miserias. La India nunca se recorre en balde. Deja huellas demasiado profundas. Esta es la causa. El efecto, las consecuencias, las tendrán que vivir y escribir otros. Nosotros, en esa ocasión, estaremos en primera fila, escuchando lo que los alumnos nos tengan que contar. A partir de ahora, ellos ya no son sólo los protagonistas. Ya no serán nunca jamás los sujetos pasivos que aparecen en las fotografías y con los cuales ironizamos en cada párrafo. Ya no serán sólo aquellos de los que esperamos que sepan y que hagan. A partir de ahora, son los responsables de que hagan que pasen cosas. Este ha sido el libro de este viaje. A partir de ahora, el libro lo escriben ellos.

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